
Cuba
La Habana
La Habana Vieja, el Malecón, rumba y fortalezas coloniales
Días Empieza por el programa básico y elige extensiones según tu tiempo.
Cómo llega la guía a este número
Quédate tres días. El primero es para La Habana Vieja y la bahía, el segundo para Centro Habana, El Vedado y la noche, y el tercero para la Plaza de la Revolución, el cementerio de Colón y el lado este. Con un solo día, empieza temprano en la Plaza de Armas, camina hasta la Plaza Vieja y almuerza en un paladar. Al final de la tarde, toma la lanchita a Regla y termina en el Malecón al atardecer, con la bebida comprada antes, porque después del anochecer poco queda abierto. El circuito de Hemingway decepciona: la Bodeguita del Medio y el Floridita cobran caro el mojito y el daiquirí en un salón lleno. La misma bebida cuesta una fracción dos calles más allá. La Habana de museo que te venden antes del viaje también tiene un límite, porque la restauración llega solo dos cuadras más allá de las plazas.
3
Cuándo De diciembre a abril: seco, 22–27 °C, fuera de la temporada de huracanes
Cómo llega la guía a este número
De diciembre a abril es la estación seca, con 22–27 °C, menos humedad y poca lluvia, y también la temporada alta: diciembre, enero y Semana Santa agotan las casas particulares y suben los precios. De mayo a octubre hace calor húmedo, con máximas de 31–33 °C, una sensación térmica mucho mayor y chaparrones casi diarios al final de la tarde, tan regulares que se puede planear el día en torno a ellos. La temporada de huracanes va del 1 de junio al 30 de noviembre, con el pico entre mediados de agosto y comienzos de octubre, y por eso septiembre es el mes que yo evitaría, por lluvia, calor y riesgo de ciclón. Los apagones empeoran en verano, cuando la demanda de aire acondicionado llega al límite de la generación, y afectan museos, restaurantes y la bomba de agua de la casa donde te alojes, ducha incluida. Febrero y marzo dan el mejor equilibrio entre clima, agenda cultural y precio.
Por persona/día US$ 50–90 por persona con casa particular, comidas en paladar y taxi (aproximado, 2026)
Cómo llega la guía a este número
Por persona y día: alojamiento, comidas, transporte urbano, visitas y un margen para extras. No incluye vuelos; las compras mayores varían. Estimación editorial, no cotización.
Lo que piensa NiloVen a ver la ciudad de comienzos del siglo XX todavía en pie y en uso, dispuesto a improvisar, porque la tarjeta, internet y el aire acondicionado rara vez funcionan juntos. Quédate tres días. El primero es para La Habana Vieja y la bahía, el segundo para Centro Habana, El Vedado y la noche, y el tercero para la Plaza de la Revolución, el cementerio de Colón y el lado este. Con un solo día, empieza temprano en la Plaza de Armas, camina hasta la Plaza Vieja y almuerza en un paladar. Al final de la tarde, toma la lanchita a Regla y termina en el Malecón al atardecer, con la bebida comprada antes, porque después del anochecer poco queda abierto. El circuito de Hemingway decepciona: la Bodeguita del Medio y el Floridita cobran caro el mojito y el daiquirí en un salón lleno. La misma bebida cuesta una fracción dos calles más allá. La Habana de museo que te venden antes del viaje también tiene un límite, porque la restauración llega solo dos cuadras más allá de las plazas.La Habana conserva casi entera la ciudad de 1900, todavía habitada: detrás de las manzanas restauradas de La Habana Vieja, edificios apuntalados con vigas de madera siguen llenos de vecinos. Las cuatro plazas y las cinco fortalezas vienen de los dos siglos en que la bahía reunía las flotas que llevaban la plata de América a Europa, y en La Cabaña los soldados todavía disparan el cañonazo cada noche. Al final de la tarde, los vecinos se encuentran en los 8 km del Malecón; en El Vedado están la fila de la heladería Coppelia, donde preguntas «¿el último?», y la Fábrica de Arte Cubano. Pide ropa vieja en un paladar y cambia el mojito caro de la Bodeguita por un guarapo, jugo de caña recién exprimido. Ven dispuesto a improvisar, porque los apagones cierran museos y restaurantes sin aviso, y prefiere diciembre a abril, con 22 a 27 °C y fuera de la temporada de huracanes, para los tres días que pide la ciudad.
Ficha rápida
- Población
- cerca de 2,0 millones en la ciudad-provincia y cerca de 2,1 millones en el área metropolitana (estimación 2026, en descenso por la emigración)
- Fundación
- 1514 en la costa sur; trasladada a la bahía actual el 16 de noviembre de 1519
- País y región
- Cuba, provincia de La Habana, 15 municipios, costa norte de las Antillas Mayores
- Idioma
- Español, variante cubana: -s final aspirada, r final trocada por l, vocabulario propio
- Moneda
- Peso cubano (CUP), única moneda legal desde 2021; el dólar y el euro en efectivo circulan de hecho
- Huso horario
- UTC−5, con horario de verano UTC−4 de marzo a noviembre
- Mejor época
- De diciembre a abril: seco, 22–27 °C, fuera de la temporada de huracanes
- Costo medio por día
- US$ 50–90 por persona con casa particular, comidas en paladar y taxi (aproximado, 2026)
Cuándo ir
De diciembre a abril: seco, 22–27 °C, fuera de la temporada de huracanes
enero
Mejor épocafebrero
Mejor épocamarzo
Mejor épocaabril
Mejor épocamayo
junio
julio
agosto
septiembre
octubre
noviembre
diciembre
Mejor épocaLo que cambia a lo largo del año
De diciembre a abril es la estación seca, con 22–27 °C, menos humedad y poca lluvia, y también la temporada alta: diciembre, enero y Semana Santa agotan las casas particulares y suben los precios. De mayo a octubre hace calor húmedo, con máximas de 31–33 °C, una sensación térmica mucho mayor y chaparrones casi diarios al final de la tarde, tan regulares que se puede planear el día en torno a ellos. La temporada de huracanes va del 1 de junio al 30 de noviembre, con el pico entre mediados de agosto y comienzos de octubre, y por eso septiembre es el mes que yo evitaría, por lluvia, calor y riesgo de ciclón. Los apagones empeoran en verano, cuando la demanda de aire acondicionado llega al límite de la generación, y afectan museos, restaurantes y la bomba de agua de la casa donde te alojes, ducha incluida. Febrero y marzo dan el mejor equilibrio entre clima, agenda cultural y precio.
Consejos de Nilo
Trae euros o dólares en efectivo, en billetes variados
La tarjeta falla con frecuencia y el cajero automático suele estar sin billetes. En la calle, en el taxi y en la casa particular casi todo se paga en efectivo, y billetes variados facilitan el cambio. Cambia euros, dólares canadienses o dólares estadounidenses con quien te hospeda, en cantidades pequeñas y más de una vez. La tasa informal llega a casi seis veces la oficial y cambia de una semana a otra.
Pregunta el precio en pesos antes de sentarte
Antes de sentarte, pregunta «¿cuánto es en pesos?», porque el mismo plato tiene un precio en CUP y otro en dólares. En una ventana de Centro Habana, una pizza de peso o una cajita sale por 300–600 CUP, mientras que el almuerzo en un paladar cuesta US$ 8–15. Evita los restaurantes sin precios en la carta, donde la cuenta suele inflarse, y deja la propina del 10% para el final, si el servicio lo merece.
El almendrón hace ruta fija, por 200 a 500 CUP
Los almendrones, taxis colectivos particulares, siguen rutas fijas por Línea, calle 23, Neptuno y Reina. Levanta la mano en la acera, sube y paga por tramo, hoy entre 200 y 500 CUP. No se desvían de la ruta y, los días de falta de combustible, simplemente no aparecen. Esos días, negocia la tarifa de un taxi antes de subir: entre 1.500 y 4.000 CUP, unos US$2 a US$6 al cambio informal, entre El Vedado y La Habana Vieja.
Cruza la bahía en la lanchita de Regla, en cinco minutos
Es la única manera de ver la ciudad desde dentro de la propia bahía, por unos pesos. La lanchita sale de La Habana Vieja hacia Regla y Casablanca, y se puede hacer ida y vuelta sin bajar. Ve al final de la tarde, cuando la luz da en las fachadas del Malecón. Quien baja en Regla llega a la iglesia de la Virgen de Regla, asociada a Yemayá, centro de la religiosidad afrocubana del lado este.
En la rumba del domingo, llega a las 11:30
Si llegas a las 11:30, quedas cerca de los tambores, y al mediodía ya quedas detrás de tres filas de gente. La rumba empieza a esa hora en un callejón estrecho del Callejón de Hamel, en Centro Habana, y ahí se oye la diferencia entre guaguancó, yambú y columbia, uno después del otro. Al final, baja a pie hasta el Malecón, a pocas cuadras.
En el cañonazo de las 21:00, acuerda el regreso antes de bajar
Terminado el disparo, la multitud sale toda junta, y no hay transporte esperando al otro lado de la bahía. El cañonazo ocurre en La Cabaña, a donde se llega en taxi por el túnel, así que acuerda la vuelta con el mismo conductor antes de bajar. Lleva la linterna del teléfono a mano, porque durante un apagón la calle de vuelta queda sin iluminación.
Explorar el mapa
Explora el mapa, consulta los otros lugares y organiza los días de tu viaje en la app.
Abrir la appQué ver
La Habana: La bahía y las dos orillas
El relieve es bajo, de terrazas marinas escalonadas, con casi nada por encima de 60 m además de las colinas de La Cabaña y de Marianao. El único río urbano es el Almendares, que separa El Vedado de Miramar y se cruza por puentes y por un túnel, y la bahía tiene su propio túnel, de 1958. Centro Habana es la cuadrícula densa de fines del siglo XIX entre el Prado y Belascoaín, sin plazas y con las fachadas en peor estado de la ciudad.

Plaza de la Catedral
Plaza de comienzos del siglo XVIII cerrada por la Catedral de San Cristóbal, terminada en 1777 en piedra de coral con fósiles visibles en la fachada y dos torres de anchos diferentes: el barroco cubano asimétrico. Los restos atribuidos a Colón estuvieron aquí entre 1796 y 1898.
Terminada en 1777, la catedral de piedra de coral cierra la plaza abierta a comienzos del siglo XVIII, con fósiles en la fachada y un par de torres de anchos distintos, rasgo del barroco cubano asimétrico, y los restos atribuidos a Colón permanecieron en la plaza de 1796 a 1898.
Consultar acceso

Castillo de la Real Fuerza
Fortaleza de 1558–1577 en la entrada del puerto, el fuerte de piedra más antiguo aún en pie de las Américas. En su torreón gira la Giraldilla, veleta de bronce fundida en 1632 y símbolo de la ciudad; el original está en el museo y la de arriba es una copia.
Es el fuerte de piedra más antiguo todavía en pie en las Américas, y en lo alto gira la Giraldilla, veleta de bronce fundida en 1632; el original está en el museo, y la pieza de arriba es una copia.
Consultar acceso

Malecón
Avenida y muro de mar de 8 km, iniciada en 1901 durante la ocupación estadounidense y terminada en los años 1950. Funciona como paseo, mirador, sitio de pesca y punto de encuentro tras la puesta del sol; sin sombra, es insoportable al mediodía.
La avenida junto al agua combina paseo, vista, pesca y conversación cuando oscurece, y bajo el sol de mediodía es difícil quedarse quieto; son 8 km, de 1901 a los años 1950; sin sombra al mediodía.
Consultar acceso

El Morro y La Cabaña
Al otro lado del canal, el Castillo de los Tres Reyes del Morro (1589–1630) y la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña (1763–1774), la mayor obra militar española de las Américas. Todos los días a las 21:00, soldados vestidos a la usanza del siglo XVIII disparan el cañonazo, que antes anunciaba el cierre de las murallas.
En los fuertes del otro lado del canal, soldados uniformados a la manera del siglo XVIII disparan diariamente a las 21:00 el cañonazo, que antes anunciaba el cierre de las murallas.
Consultar acceso

Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso
Sede del Ballet Nacional de Cuba, dentro del Centro Gallego de 1915, con fachada neobarroca y cuatro grupos escultóricos en lo alto. La compañía, fundada por Alicia Alonso en 1948, mantiene Giselle y Don Quijote en su repertorio.
Vale la pena por una noche de ballet: el Gran Teatro es la sede del Ballet Nacional de Cuba, fundado por Alicia Alonso en 1948, que mantiene Giselle y Don Quijote en su repertorio. Reserva el boleto con anticipación.
Consultar acceso

Museo Nacional de Bellas Artes
Dos sedes separadas por tres cuadras: Arte Cubano, edificio modernista de 1954, con Wifredo Lam, Amelia Peláez y René Portocarrero; y Arte Universal, en el Centro Asturiano de 1927, con pintura europea y antigüedades. Existe boleto conjunto para ambas.
Dos sedes separadas por pocas cuadras dividen la producción de la isla y la pintura europea con antigüedades, y hay un boleto único para las dos; edificio modernista de 1954; Centro Asturiano de 1927.
Consultar acceso

Necrópolis de Cristóbal Colón
Cementerio abierto en 1876, con 56 hectáreas en trazado ortogonal de calles con nombre y cerca de un millón de sepultados. La tumba más visitada es la de Amelia Goyri, «La Milagrosa», muerta en 1901: quien pide algo golpea tres veces la argolla de bronce y sale de espaldas.
Quien formula un pedido en la tumba de Amelia Goyri da tres golpes en el aro de bronce y se retira de espaldas, en el cementerio de calles con nombre en traza ortogonal.
Consultar acceso

Fábrica de Arte Cubano
Antigua fábrica de aceite de cocina en El Vedado convertida en centro cultural en 2014 por el músico X Alfonso, con galerías, cine, shows y bares con el mismo boleto. Abre de jueves a domingo por la noche; se entrega una tarjeta de consumo en la puerta, que se paga a la salida.
Una fábrica de aceite se convirtió en centro cultural con galería, cine, concierto y bar con la misma entrada, abierto solo de noche parte de la semana; convertida en 2014 por X Alfonso; tarjeta de consumo, pagada a la salida.
Consultar acceso

El Capitolio
Inaugurado en 1929, proyecto de Eugenio Rayneri Piedra, con una cúpula de 91,7 m y un diamante incrustado en el piso del salón central que marca el kilómetro cero de las carreteras cubanas. Restaurado entre 2013 y 2019, hoy alberga la Asamblea Nacional del Poder Popular.
Por dentro, el Capitolio de 1929 se reduce a un salón de mármol en visita guiada, con el diamante del kilómetro cero en el suelo. La cúpula de 91,7 m, que es lo que impresiona, se ve entera desde la acera del Prado, gratis.
Consultar acceso
El itinerario de Nilo
Empieza por el programa básico y elige extensiones según tu tiempo.
Organizar mis días en la app ↗Día 1 · La Habana Vieja y la orilla del puerto
Empieza a las 9:00 en la Plaza de Armas, con el Castillo de la Real Fuerza todavía vacío, y sigue hacia la Plaza de la Catedral antes de que apriete el calor.
Cruza hasta la Plaza Vieja y sube a la Cámara Oscura para ver el trazado del barrio desde arriba en cinco minutos.
Almuerza en un paladar de las calles Mercaderes u Obispo y reserva la tarde para el Museo Nacional de Bellas Artes, sede de Arte Cubano.
Al final de la tarde, toma la lanchita hacia Regla y vuelve: cinco minutos de travesía y la mejor vista de la ciudad desde dentro de la bahía.
Cena temprano y cruza el túnel en taxi para el cañonazo de las 21:00 en La Cabaña, con el regreso acordado con el mismo chofer.
Día 2 · Centro Habana, El Vedado y la noche
Sube por el Paseo del Prado hasta el Capitolio y el Gran Teatro, después entra al Barrio Chino y camina por la calle Zanja.
Almuerza en Centro Habana pagando en CUP y, si es domingo, pasa al mediodía por el Callejón de Hamel para escuchar la rumba.
Sigue el Malecón a pie rumbo a El Vedado, con parada en el jardín del Hotel Nacional y en los cañones orientados al canal.
Sube por la calle 23 hasta la heladería Coppelia, pide la ensalada de cinco bolas y sigue hasta la escalinata de la Universidad de La Habana.
Pasa la noche en la Fábrica de Arte Cubano (de jueves a domingo) o en una casa de música en vivo en El Vedado, con taxi acordado para la vuelta.
Día 3 · Revolución, cementerio y el lado este
Empieza en la Plaza de la Revolución antes de las 10:00, cuando todavía hay sombra en los bordes, y observa de cerca los dos retratos en alambre.
Sigue hacia la Necrópolis de Cristóbal Colón y camina por el eje central hasta la tumba de La Milagrosa; cuenta con una hora.
Almuerza en El Vedado y toma un taxi a Cojímar y al Museo Hemingway, en la Finca Vigía, en San Francisco de Paula, a 15 km del centro.
Si prefieres playa, cambia la tarde por Santa María del Mar, 25 km al este, con taxi de ida y vuelta acordado antes y regreso antes de que oscurezca.
Termina en el Malecón al atardecer, con la bebida comprada más temprano: después de anochecer poco sigue abierto.
Comida
Ilustración con IARopa vieja
Carne de pecho cocida y deshilachada, sofrita con tomate, pimiento, cebolla, ajo y comino, casi siempre con vino seco. Es el plato de almuerzo estándar en un paladar, servido con arroz y plátano frito.
Ilustración con IACongrí y moros y cristianos
Arroz cocido junto con frijoles (negros en los moros y cristianos, colorados en el congrí oriental) en el propio caldo del frijol y con tocino. Acompaña prácticamente todo y es por él que se juzga la cocina de la casa.
Ilustración con IALechón asado
Cerdo asado lentamente, sazonado con mojo de naranja agria, ajo y orégano. Es el plato del 24 de diciembre y el relleno del pan con lechón, sándwich de calle con cebolla cruda encima.
Ilustración con IATostones y yuca con mojo
Plátano verde frito, aplastado y frito de nuevo, y yuca hervida rociada con ajo en aceite y naranja agria. Son la guarnición fija, servida antes del plato principal en la mayoría de las casas.
Ilustración con IAFrita habanera
Hamburguesa de carne molida mezclada con chorizo y pan, servida en un pan redondo con papitas fritas por encima. Es comida de esquina desde los años 1930 y volvió a las cafeterías privadas en la última década.
Ilustración con IAPizza de peso y cajita
Pizza individual de masa gruesa que se vende en una ventana y se dobla al medio para comer caminando, y la cajita, marmita de cartón con arroz, frijoles, carne y ensalada. Son la base del almuerzo barato pagado en CUP.
Ilustración con IAHelado de Coppelia
Heladería estatal abierta en 1966 en El Vedado, proyecto de Mario Girona, en un pabellón de hormigón que ocupa una manzana entera. Hay fila, hay «el último» y el pedido clásico es la ensalada, cinco bolas en la misma copa; el menú depende de lo que haya ese día.
Ilustración con IAMojito, daiquirí y guarapo
El mojito, de ron, hierbabuena, limón, azúcar y agua con gas, se asocia a la Bodeguita del Medio, y el daiquirí batido con hielo al Floridita, ambos ligados a Hemingway y hoy caros y llenos. Fuera del circuito turístico, se bebe guarapo, jugo de caña recién exprimido, y batido de mamey o guanábana.
Excursiones de un día

Playas del Este
Santa María del Mar y Guanabo, 20 a 30 km al este por la Vía Blanca, 30 a 45 minutos en auto. Arena blanca y agua poco profunda; lleva comida y agua, porque la infraestructura es mínima fuera del verano.

Viñales
180 km al oeste, 3 a 3 horas y 30 minutos por la Autopista Nacional. Valle de mogotes calizos, plantaciones de tabaco y casas de secado de hoja; rinde más como pernocte en casa particular que como excursión de un día.

Matanzas y Varadero
Matanzas queda a 100 km y Varadero a 140 km al este, 1 hora y 30 minutos a 2 horas por la Vía Blanca. Matanzas tiene el Teatro Sauto, de 1863, y el valle del Yumurí; Varadero tiene 20 km de playa continua y hoteles todo incluido.
Por dónde empezar
La Habana Vieja y la orilla del puerto

Empieza a las 9:00 en la Plaza de Armas, con el Castillo de la Real Fuerza todavía vacío, y sigue hacia la Plaza de la Catedral antes de que apriete el calor.
Centro Habana, El Vedado y la noche

Sube por el Paseo del Prado hasta el Capitolio y el Gran Teatro, después entra al Barrio Chino y camina por la calle Zanja.
Revolución, cementerio y el lado este

Empieza en la Plaza de la Revolución antes de las 10:00, cuando todavía hay sombra en los bordes, y observa de cerca los dos retratos en alambre.
Dinero
La moneda es el peso cubano (CUP), única moneda legal desde la unificación de 2021, que eliminó el CUC. En la práctica, tres tipos de cambio conviven en la misma cuadra: el oficial, de unos 120 CUP por dólar en bancos y en las CADECA; el informal, que el 1 de septiembre de 2026 estaba cerca de 675–680 CUP por dólar y 765–770 por euro; y el de las tiendas que solo venden en dólares en efectivo o con tarjeta MLC. Las tarjetas emitidas por bancos de Estados Unidos no funcionan bajo ninguna circunstancia, las demás funcionan de forma intermitente, y los cajeros automáticos suelen estar vacíos. Rangos aproximados de 2026: café en la calle, 50–150 CUP; pizza de peso o cajita, 300–600 CUP; almuerzo en paladar, US$ 8–15; cena completa con bebida, US$ 15–30; casa particular, US$ 25–45 por noche; hotel de cadena, US$ 80–200. La propina del 10% es habitual en restaurantes y bien recibida en CUP o en moneda extranjera. Cambia solo lo que vayas a gastar, porque el peso no es convertible fuera de la isla y la tasa informal cambia de una semana a otra.
Cómo llegar y moverse
Aeropuerto José Martí: 15 km al sur, sin tren ni autobús
El Aeropuerto Internacional José Martí (HAV) está en Boyeros, 15–18 km al sur del centro, y casi todos los vuelos internacionales llegan a la Terminal 3. Como no hay tren ni autobús urbano práctico hasta la terminal, la salida es el taxi, con el precio negociado antes de subir al auto, en el rango de US$ 25–35 hasta La Habana Vieja o El Vedado (2026), o el traslado acordado con tu casa particular, que suele salir más barato y más confiable. No existe Uber ni aplicación internacional de viajes, y las apps locales, como La Nave y Yosi, solo funcionan cuando hay internet y combustible al mismo tiempo. Lleva efectivo para el taxi y los primeros días, porque las filas de cambio en el aeropuerto son largas.
Guaguas de la línea P: pocos pesos, cortes de diésel
Dentro de la ciudad, los medios de transporte se suman, y conviene tomar el que pase cerca. Las guaguas articuladas de las líneas P, los autobuses estatales, cuestan unos 5 CUP, pero van llenas y tienen las frecuencias recortadas por la falta de diésel desde 2024. Los almendrones, taxis colectivos particulares, siguen una ruta fija por las calles principales del centro, paran con la mano levantada y cobran por tramo, pero muchos días desaparecen por falta de combustible. Los taxis turísticos y particulares cobran por viaje negociado de antemano, y la lanchita de la bahía es el transporte más barato, con vista de la ciudad. La Habana Vieja, Centro Habana y El Vedado se recorren a pie, en trayectos de 20 a 40 minutos, contando con aceras rotas, alcantarillas abiertas y calles sin luz durante los apagones, así que lleva linterna. Los bicitaxis y triciclos eléctricos cubren trayectos cortos y van reemplazando a los almendrones parados, aunque no existe ciclovía en ninguna parte de la ciudad.
Seguridad
El crimen violento contra visitantes es raro en La Habana, y la presencia policial en el centro histórico es alta. El riesgo real es el robo y la estafa: bolsos y celulares arrebatados en Centro Habana, en el Prado y en las calles de El Vedado, sobre todo de noche y durante los apagones; cambio mal dado; cuenta inflada en restaurantes sin precios en la carta; cambio callejero con billetes falsos; y el jineterismo clásico, en el que alguien te saca conversación en inglés, te lleva a un bar «de amigos» y desaparece cuando llega la cuenta. Anda con poco dinero en el bolsillo, deja el pasaporte en la casa y lleva una copia. En lo físico, el peligro son las aceras rotas, las alcantarillas sin tapa, los cables expuestos y el riesgo de que caiga un balcón en los edificios apuntalados de Centro Habana. Después de una lluvia fuerte, no camines pegado a las fachadas: ve por el medio de la calle, como hacen los vecinos. Barrios residenciales como Cerro, Diez de Octubre y Alamar no son zonas prohibidas, pero tienen menos luz y menos referencias, así que de noche prefiere un taxi acordado. El seguro médico es requisito de entrada, la atención a extranjeros se cobra en moneda extranjera y las farmacias están desabastecidas, por eso lleva tus propios medicamentos.
Consejos de etiqueta
Pregunta «¿el último?» al llegar
La fila no es una línea física: quien llega pregunta quién es el último, memoriza a la persona que respondió y puede esperar sentado a la sombra. Colarse sin preguntar es la única ofensa realmente grave en una fila cubana.
Saluda antes de pedir
«Buenos días» o simplemente «buenas» va antes de cualquier pregunta, incluso a un funcionario o a un vendedor de calle. Ir directo al grano suena a grosería.
«Compañero» y «señor» no son intercambiables
«Compañero/a» es el trato institucional y todavía funciona en oficinas públicas; «señor/señora» es lo normal en la calle y en el comercio privado. Usa «asere» solo después de que alguien lo use contigo.
No fotografíes uniforme, obra militar ni fila de oficina estatal
Evita fotografiar uniformes, instalaciones militares o filas de oficinas públicas, también en aeropuertos, puertos y edificios de ministerios. Para fotografiar personas, pide permiso antes; los personajes disfrazados y los músicos del centro cobran por la foto, y el precio se acuerda primero.
Política: deja que el anfitrión saque el tema
Los cubanos critican al gobierno con dureza entre ellos, pero la conversación cambia cuando la empieza un extranjero en un lugar público. Escucha, no dirijas, y no grabes ni publiques el nombre de quien habló.
Los regalos prácticos valen más que el dinero
Analgésicos, antibióticos de uso común, jabón, pilas, ropa y útiles escolares escasean y son el regalo que espera quien te hospeda. Deja lo que sobre de la maleta en vez de llevártelo de vuelta.
Errores que evitar
Contar con tarjeta o cajero automático
Llegar sin suficiente efectivo, confiando en la tarjeta o el cajero automático. La tarjeta estadounidense no funciona nunca, las demás fallan con frecuencia y los cajeros suelen estar sin billetes, así que trae desde casa el dinero de los primeros días.
Cambiar dinero con quien ofrece «buena tasa»
Cambiar dinero en la calle con quien ofrece «buena tasa» en el Prado o en Obispo. Las cuentas salen mal, y aparecen billetes fuera de circulación. También existe el truco de la conversación interrumpida por un supuesto policía. Solo sirve para que guardes el fajo deprisa, sin revisarlo.
Puros ofrecidos en la calle
Comprar puros ofrecidos en la calle como «salidos de la fábrica, de un amigo que trabaja ahí». Son falsificados, y la aduana exige factura oficial para llevar más de 20 unidades. Es la misma frase, repetida por gente distinta cada pocas cuadras.
Suponer que todo abre
Planear el día suponiendo que todo abre. Museo cerrado por apagón, restaurante sin la mitad del menú y tienda sin producto son rutina. Ten siempre una segunda opción a pocas cuadras. No armes un día que dependa de tres puertas abiertas en secuencia.
Contar con internet estable
Contar con internet estable. Compra la tarjeta Nauta de ETECSA o una eSIM local y descarga los mapas sin conexión, porque el teléfono puede quedarse horas sin señal. Acuerda encuentros con hora y lugar fijos, que es como la gente se encuentra sin confirmar por celular.
Frases útiles
¿Quién es el último?
Asegura tu lugar en una fila que no aparece en el suelo, solo en la memoria de quien ya estaba en ella;
Asere, ¿qué bolá?
«Oye, ¿qué tal?»: saludo informal habanero entre conocidos
No es fácil
«No es fácil»: respuesta estándar sobre la vida cotidiana; resume y cierra el tema
Está en candela
«Está que arde», es decir, está pésimo, complicado, sin solución a la vista
¿Cuánto es en pesos?
«¿Cuánto es en pesos?». Pregúntalo siempre, porque el mismo precio cambia según la moneda
Voy a resolver
«Voy a arreglármelas»: resolver es conseguir por vías no oficiales lo que no hay en la tienda
Barrios
La Habana Vieja
El núcleo colonial de 1519 y sus fortalezas son Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1982. Cuatro plazas (Armas, Catedral, San Francisco y Vieja) concentran museos, hoteles y restaurantes restaurados; dos cuadras más allá la restauración se detiene y empiezan los puntales de madera.

Centro Habana
La cuadrícula densa de fines del siglo XIX entre el Prado y Belascoaín, sin plazas y con las fachadas en peor estado de la ciudad. Es donde se come más barato en CUP, donde está el Barrio Chino (prácticamente sin chinos) y donde queda el Callejón de Hamel.

El Vedado
Barrio planificado a partir de 1859, sede de la vida institucional y nocturna: Universidad de La Habana, Hotel Nacional (1930), la heladería Coppelia, La Rampa (calle 23) y la Plaza de la Revolución en el límite sur. Las direcciones se dan por cruce, en el formato «23 y 12».
Miramar y Playa
Al otro lado del Almendares, avenidas anchas y mansiones de los años 1920–50 hoy ocupadas por embajadas y empresas mixtas. La Quinta Avenida es el eje; ahí están los hoteles de negocios, la Marina Hemingway y el Acuario Nacional.
Cerro y Diez de Octubre
Barrios residenciales del interior, sin circuito turístico: quintas de veraneo del siglo XIX en el Cerro, el Estadio Latinoamericano de 1946, casa de Industriales, y la larga Calzada de Diez de Octubre. Es la Habana de la fila, del auto en reparación y del mercado agropecuario.
Regla y Guanabacoa
Orilla este de la bahía, accesible en lanchita o por el túnel. Son el centro de la religiosidad afrocubana: la Virgen de Regla, asociada a Yemayá, tiene procesión el 8 de septiembre, y Guanabacoa mantiene un museo dedicado a las reglas de Ocha, Palo y Abakuá.
Habana del Este
Casablanca, con el Cristo de La Habana de 1958, obra de la escultora Jilma Madera; Cojímar, el pueblo de pescadores asociado a Hemingway; Alamar, conjunto de bloques erigidos por microbrigadas en los años 1970; y las Playas del Este, a 20–30 km por la Vía Blanca.
Historia
1519 · La ciudad cambia de costa
Fundada en 1514 en el sur de la isla, San Cristóbal de La Habana se traslada el 16 de noviembre de 1519 al Puerto de Carenas. La bahía de canal estrecho y tres ensenadas internas define todo lo que viene después.
1561–1607 · Puerto de reunión de las flotas
La corona española obliga a los barcos a volver a Europa en convoy, y el convoy se forma en La Habana. En 1607 la ciudad reemplaza a Santiago como capital de la colonia.
1555–1630 · El anillo de fortalezas
Tras el saqueo del corsario francés Jacques de Sores en 1555, España levanta la Real Fuerza (1558–1577) y, en la boca del canal, El Morro y La Punta, proyectados por los ingenieros Antonelli.
1762–1763 · Ocupación británica de once meses
Una flota inglesa desembarca al este en agosto de 1762 y toma el Morro por la retaguardia, abriendo el puerto al comercio libre. En 1763 España recupera la ciudad a cambio de Florida y manda construir La Cabaña.
1791–1837 · Azúcar, esclavitud y rieles
La revuelta de Saint-Domingue destruye al mayor productor de azúcar del mundo y Cuba ocupa su lugar. En 1837 la isla inaugura el primer ferrocarril de América Latina, La Habana–Bejucal, once años antes que la propia España.
1859–1863 · Fuera de las murallas
El Vedado se traza en 1859 con jardín y portal obligatorios, regla que aún se lee en la calle. La muralla colonial se demuele a partir de 1863 porque la ciudad ya no cabía dentro de ella.
1898–1902 · El Maine, guerra y república
El 15 de febrero de 1898 el acorazado USS Maine explota en la bahía y sirve de pretexto para la guerra hispano-estadounidense. Tras cuatro años de ocupación, la república nace en 1902 con la Enmienda Platt.

1920–1930 · La ciudad de hormigón
El auge azucarero paga el Capitolio, inaugurado en 1929, el plan urbano del francés Forestier y el avance del Malecón, iniciado en 1901. El precio del azúcar se desploma el mismo año del Capitolio.
1930–1958 · Casinos y hoteles
La Habana se convierte en destino de juego y turismo estadounidense: Hotel Nacional (1930), Riviera (1957) y Habana Hilton (1958). El túnel bajo la bahía abre en 1958.

1959–1962 · Fidel Castro entra en la ciudad, 8 de enero de 1959
Fidel Castro entra en la ciudad el 8 de enero de 1959. Siguen la nacionalización de las empresas, el embargo estadounidense de 1962 y la salida de cientos de miles de habitantes.

1991–2026 · Período Especial y apagones
El fin de la URSS corta casi todo el comercio exterior; en 1993 se legaliza el dólar y la Oficina del Historiador gana el derecho a reinvertir sus ingresos en La Habana Vieja. Luego llegan la unificación monetaria de 2021, las protestas del 11 de julio, la emigración masiva y apagones que en 2026 superan a menudo las diez horas diarias.
Ilustración con IAHistoria completa
La corriente del Golfo, la bahía y las flotas de la plata
La Habana existe por una corriente y una bahía. La Corriente del Golfo obliga a los veleros que salen del Caribe a subir por el estrecho de Florida, y la única ensenada realmente segura de ese tramo es la bahía de La Habana: un canal de unos 200 m de ancho, con un interior en forma de bolsa con tres ensenadas. En 1561 la corona española determinó que todos los barcos volvieran a Europa en convoy, y el convoy se formaba aquí. La ciudad pasó dos siglos viviendo de lo que otros traían (comida, alojamiento, reparación de cascos, contrabando) y no de lo que producía. En 1607 ya era la capital de la colonia.
Las fortalezas de 1558 a 1774 y la ocupación inglesa
Después del saqueo del corsario Jacques de Sores, en 1555, España empezó a fortificar la bahía: levantó la Real Fuerza (1558–1577) y luego El Morro y La Punta, obra de los ingenieros Antonelli, en la boca del canal. No alcanzó: en agosto de 1762 una flota británica desembarcó al este, tomó El Morro por la retaguardia y ocupó la ciudad durante once meses, abrió el puerto al libre comercio y trajo miles de africanos esclavizados a la isla. Devuelta a España en 1763 a cambio de la Florida, La Habana recibió La Cabaña, la mayor obra militar española de las Américas, construida justo sobre la colina desde donde habían disparado los ingleses.
Saint-Domingue cambió la economía de la isla
La revuelta de esclavizados en Saint-Domingue, a partir de 1791, destruyó al mayor productor de azúcar del mundo y trasladó el negocio a Cuba. El ingenio y la trata financiaron la Habana del siglo XIX: casonas de patio en la ciudad vieja, iluminación a gas, el primer ferrocarril de América Latina en 1837 y el trazado de El Vedado en 1859, con retiro de jardín y portal obligatorios. La muralla cayó a partir de 1863. La esclavitud no terminó hasta 1886 y la independencia de España, en 1898, llegó junto con tropas estadounidenses y cuatro años de ocupación militar.
La república nació con la Enmienda Platt
La república de 1902 nació con la Enmienda Platt, que daba a Estados Unidos el derecho de intervenir, y con un urbanismo pagado con azúcar: el Malecón empieza en 1901, el paisajista Jean-Claude Nicolas Forestier diseña ejes y plazas entre 1925 y 1930, y el Capitolio se inaugura en 1929, el mismo año en que se desploma el precio del azúcar. En los años 1950 La Habana era destino de casino, en parte administrado por la mafia estadounidense, con el Riviera de 1957 y el Habana Hilton de 1958, mientras el campo vivía de la zafra estacional y el desempleo de entrezafra. Fidel Castro entró en la ciudad el 8 de enero de 1959.
Inmuebles nacionalizados, compraventa prohibida hasta 2011
Con los inmuebles nacionalizados y la compraventa prohibida hasta 2011, el parque construido envejeció sin mantenimiento, y en Centro Habana todavía se caen paredes tras lluvias fuertes; en compensación casi nada se demolió, y por eso la ciudad de 1900 sigue en pie. El Período Especial, abierto con el fin de la URSS en 1991, trajo apagones, bicicletas chinas y la legalización del dólar en 1993: el mismo año en que la Oficina del Historiador, dirigida por Eusebio Leal hasta su muerte en 2020, empezó a reinvertir el ingreso turístico en La Habana Vieja y restauró algunos cientos de edificios. El acercamiento con Washington entre 2015 y 2017 duró poco. Desde 2020 la cuenta es dura: unificación monetaria en 2021, inflación de tres dígitos, emigración de más de un millón de cubanos, turismo en caída pronunciada en 2026 y apagones diarios que cierran museos y restaurantes sin aviso.
La Habana se fundó en 1514 en la costa sur de Cuba y solo en 1519 se trasladó a la bahía de la costa norte, donde está hoy.
En la boca del canal de la bahía, de unos 200 m de ancho, El Morro y La Punta quedan frente a frente, una en cada orilla.
Geografía y forma de la ciudad

La bahía y las dos orillas
La Habana ocupa unos 20 km de costa caliza en el borde norte de Cuba, a 23° de latitud, con la bahía dividiendo la ciudad en dos orillas desiguales: al oeste está casi todo; al este, Casablanca, Regla y los bloques de Alamar. El relieve es bajo: terrazas marinas escalonadas, casi nada por encima de 60 m salvo las colinas de La Cabaña y Marianao, y el único río urbano es el Almendares, que separa El Vedado de Miramar y se cruza por puentes y por un túnel; la bahía tiene su propio túnel, de 1958.
La trama cambia con cada capa
La trama cambia con cada capa histórica: La Habana Vieja es irregular y apretada, organizada en torno a cuatro plazas coloniales; Centro Habana es una cuadrícula densa de 1860–1900, con edificios de tres a cuatro pisos pegados unos a otros y casi ningún espacio público; El Vedado, trazado en 1859, tiene manzanas regulares, calles numeradas en pares al norte y con letras al oeste y jardín frontal obligatorio, lo que explica su sombra; Miramar sigue avenidas anchas y arboladas a partir de la Quinta Avenida.
El clima y los huracanes
El clima es tropical de sabana, con temporada seca de diciembre a abril y lluvias de mayo a octubre, y la ciudad está en la ruta de los huracanes: con oleaje del norte, el agua pasa por encima del Malecón y la vía se cierra varias veces cada invierno.
Cultura
Casi todo ritmo atlántico pasó por aquí
Casi todos los ritmos que se bailan en el mundo atlántico pasaron por aquí. El danzón nació en Matanzas en 1879 y se volvió baile de salón en La Habana; el son llegó de Oriente en la década de 1910 y dio origen al septeto, al mambo de Pérez Prado y al chachachá de Enrique Jorrín en los años 1940 y 1950; la rumba (guaguancó, yambú y columbia) es tambor de patio y de muelle, y se oye en el Callejón de Hamel los domingos al mediodía. En los años 1990 la timba de Los Van Van y de NG La Banda dominó las pistas; hoy lo que más suena en la calle es el reguetón cubano. El disco Buena Vista Social Club, de 1997, grabado en el estudio de Egrem en Centro Habana, y la película de Wim Wenders de 1999 exportaron una versión de esa historia y sacaron del retiro a toda una generación de músicos.
Carpentier, Padura y el cine del ICAIC
La ciudad produce literatura en exceso para su tamaño. Alejo Carpentier formuló lo «real maravilloso», José Lezama Lima publicó Paradiso en 1966, Guillermo Cabrera Infante reconstruyó el habla habanera en Tres Tristes Tigres (1967), Reinaldo Arenas contó la represión en Antes que anochezca y Leonardo Padura narra la ciudad desde 1991 a través del detective Mario Conde. El ICAIC, creado en marzo de 1959, le dio al cine latinoamericano Memorias del subdesarrollo (1968) y Fresa y chocolate (1993), ambas de Tomás Gutiérrez Alea. La Bienal de La Habana existe desde 1984 y fue concebida para artistas del Sur global; en las artes plásticas, Wifredo Lam es el puente entre el surrealismo europeo y la iconografía afrocubana.
Católica y afrocubana al mismo tiempo
La religiosidad popular es católica y afrocubana al mismo tiempo: la Regla de Ocha (santería), el Palo Monte de raíz bantú y las sociedades masculinas abakuá conviven con la devoción a la Virgen de la Caridad del Cobre. Los iniciados pasan un año vestidos de blanco de la cabeza a los pies y forman parte del paisaje de la calle. El deporte es el béisbol: el Industriales juega en el Estadio Latinoamericano, de 1946, en el Cerro, y la discusión sobre el equipo ocurre todos los días en la Esquina Caliente, en la esquina del Parque Central. La noche se reparte entre casas de música en vivo, la Fábrica de Arte y el Malecón, que no cobra entrada.
La ropa blanca puede parecer el uniforme de alguna profesión a primera vista: son iniciados de la santería.
Fiestas y eventos
Ilustración con IAFeria Internacional del Libro
Segunda quincena de febrero, dentro de la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña. Libros a precio en pesos, shows y un país invitado por edición; después la feria recorre el resto de la isla hasta abril.
Ilustración con IAFestival Jazz Plaza
Enero, en teatros y salas de El Vedado y La Habana Vieja. Existe desde 1980 y es el encuentro anual del jazz cubano con invitados extranjeros; concentra en pocos días lo mejor de la ciudad en música instrumental.
Ilustración con IAFestival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano
Primera quincena de diciembre, desde 1979. La ciudad se vuelve circuito de cine durante unos diez días, con filas en los cines Yara, Charles Chaplin y La Rampa y boletos baratos pagados en CUP.

Bienal de La Habana
Desde 1984, en ediciones irregulares y cada vez más espaciadas. Ocupa museos, fortalezas y el propio Malecón con instalaciones al aire libre; confirma si hay edición en el año de tu viaje.

Carnaval de La Habana
Agosto, en el Malecón, con comparsas, carrozas y puestos de cerveza a granel. Depende del combustible y del presupuesto y fue suspendido o acortado en varios años recientes. No organices el viaje alrededor de él sin confirmación.
Libros y películas
Memorias del subdesarrollo (1968), de Tomás Gutiérrez Alea
Un burgués decide quedarse en La Habana cuando su familia se va. Mezcla ficción e imágenes de archivo de 1961–62 y es la mejor puerta de entrada a lo que la revolución le hizo a la vida cotidiana de la ciudad.
Tres Tristes Tigres (1967), de Guillermo Cabrera Infante
Novela construida con el habla nocturna de La Habana de 1958, entre cabarés, autos y juegos de palabras. Reconstruye el acento y el humor de la ciudad en vísperas de 1959.
Buena Vista Social Club (disco de 1997; película de Wim Wenders, 1999)
Grabado en el estudio de Egrem, en Centro Habana, con Compay Segundo, Rubén González, Ibrahim Ferrer y Omara Portuondo. Explica el origen del repertorio que se oye en cualquier bar del centro histórico.
Preguntas frecuentes
La Habana: ¿se puede contar con tarjeta o cajero automático?
No: la tarjeta estadounidense no funciona nunca, las demás fallan con frecuencia y los cajeros suelen estar sin billetes, así que trae desde casa el dinero de los primeros días.
La Habana: ¿cómo ir del aeropuerto al centro?
Como no hay tren ni autobús urbano práctico hasta la terminal, la salida es el taxi, con el precio negociado antes de subir al auto, en el rango de US$ 25 a 35 hasta La Habana Vieja o El Vedado (2026), o el traslado acordado con tu casa particular, que suele salir más barato y más confiable.
La Habana: ¿cuánto tiempo toma llegar a las Playas del Este?
Las Playas del Este, Santa María del Mar y Guanabo, quedan a 20 a 30 km al este por la Vía Blanca, a 30 a 45 minutos en auto.
La Habana: ¿cuál es la moneda y qué cambio vale?
La moneda es el peso cubano (CUP), la única legal desde 2021, pero el cambio que vale en la práctica es el informal: el 1 de septiembre de 2026, cerca de 675 a 680 CUP por dólar y 765 a 770 por euro, contra unos 120 en el oficial de los bancos y las CADECA. Cambia con quien te hospeda, en cantidades pequeñas y más de una vez; las tiendas que solo venden en dólares aceptan dólares en efectivo o la tarjeta MLC, y no el peso.
La Habana: ¿cuál es el riesgo real para quien visita?
El crimen violento contra visitantes es raro en La Habana, y la presencia policial en el centro histórico es alta. El riesgo real es el robo y la estafa: bolsos y celulares arrebatados en Centro Habana, en el Prado y en las calles de El Vedado, sobre todo de noche y durante los apagones; cambio mal dado; cuenta inflada en restaurantes sin precios en la carta; cambio callejero con billetes falsos; y el jineterismo clásico, en el que alguien te saca conversación en inglés, te lleva a un bar «de amigos» y desaparece cuando llega la cuenta.








